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"El negrito del pastoreo"

Video: "El negrito del pastoreo"
Canta: Héctor Numa Moraes


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Letra


Lo llevaba en una bolsa
el caminante Don Tiempo
y según dicen las viejas
por uno de los agujeros
asomaba la cabeza
con los ojos como tejos
igual que un pájaro chúcaro
el negrito del pastoreo

Dicen que en aquella estancia
lo cambiaron por un perro
era un grano de pimienta
la cabecita del negro
tenía los dientes muy blancos
pero como andaba serio
de noche no se veía
el negrito del pastoreo

Cuidaba miles de ovejas
que abrillantaron los cerros
y siempre a boca de noche
las traía a los chiqueros
antes de soltar las suyas
el dulce pastor San Pedro
siendo fácil confundir
para un niño gaucho y negro
las encerraba temprano
el negrito del pastoreo

Y en mitad de una tormenta
donde con tanto chispeo
se le destrenzó el chicote
de los rayos al infierno
por más cuidado que puso
por más que se hincó en el suelo
y hasta le pidió prestado
una estrellita a San Pedro
perdió una oveja el humilde
negrito del pastoreo

Lo mandaron a buscarla
a pie por todo el potrero
Jesús le encendió la luna
con pena del niño negro
empezó a comerlo el hambre
cayó rendido de sueño
las hormigas terminaron
al negrito del pastoreo
las hormigas lo han creído
algún cascarudo muerto

Lo enterraron sin velorio
y no pudo alzar el vuelo
porque no son cuatro luces
las velas son cuatro dedos
y como no le enseñaron
el camino de los cielos
anda perdido en los campos
el negrito del pastoreo

Tal vez se mezcló su oveja
con la majada de San Pedro
estriba en cualquier cabito
y sube a pedir rodeo
pero la luz se le acaba
en el camino del cielo
y cae chisporroteando
como los otros incestos

por eso cuando se pierde
de un alfiler hasta un beso
se le promete una luz
y él lo encuentra en el momento
tiene que ser un cabito
tiene que arder en el suelo
porque es muy humilde el ánima
del negrito del pastoreo



Autor: Serafín García (cuento)
Canta: Héctor Numa Moraes
Uruguay
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Canción

¿Qué quiere decir ?


Tejos: el "Tejo" es un juego muy popular en Uruguay. Es muy simple. Son 6 discos de madera por jugador (de unos 10 cms. de diámetro) y un disco más chico (llamado "bochín") y gana el que acerca más uno de sus discos al bochín. Tener los ojos "como tejos", significa tenerlos grandes y redondos.

Chúcaro: tímido.


Biografía


Numa

Serafín J. García (1905-1985), académico y escritor uruguayo, nacido en Cañada Grande, departamento de Treinta y Tres.

Muy conocido por su libro de poemas "Tacuruses". Escribió principalmente para niños y jóvenes. Recibió el Premio Nacional de Literatura.

Cuando escribió "Tacuruses", trabajaba como escribiente en la Policía, y en mérito a su trabajo literario, fue designado Sub-Comisario por el Presidente de la República.

Otro de sus recordados poemas, fue "Las aventuras de Juan el Zorro". Ocupó un lugar de honor en la Academia Nacional de Letras del Uruguay.
Numa

Héctor Numa Moraes, cantante, compositor y guitarrista uruguayo, nacido en la localidad de Curtina, departamento de Tacuarembó, en 1950.
Desde muy chico vivió en la capital del departamento. Comenzó a estudiar guitarra a los 13 años y como cantor, su actividad comenzó en 1966 junto a Washington Benavídes.

Cantor de protesta y contestatario, su música fue prohibida y estuvo requerido durante el gobierno militar.Se exilió en Buenos Aires, Chile y Holanda.

Historia de la canción


"El negrito del pastoreo" es una canción basada en un cuento del mismo nombre, cuyo autor fue el poeta olimareño (del departamento de Treinta y Tres, Uruguay) Serafín J. García. El cuento a su vez, está basado en una de las más conocidas leyendas de la campaña uruguaya. Dicen, que es una historia cierta y muchos creen en la facultad de su protagonista, de realizar milagrosos hallazgos de cosas perdidas.
Según la leyenda, durante la época de la dominación española, en una estancia vivió un negrito esclavo, de pequeño cuerpo y grandes ojos, cuyo trabajo era cuidar las ovejas de la hacienda. En aquella época, no existían los alambrados que separaban los campos.

Durante el día, el negrito llevaba las ovejas de un lugar a otro, a la manera de los pastores europeos y asiáticos, buscándoles, a fin de que se alimentaran mejor, aquellas zonas donde las pasturas eran más jugosas y tiernas. Y antes de que oscureciera las conducía hasta la espesa arboleda donde acostumbraban a pernoctar, al amparo de lluvias y vientos.

Cierta tardecita, el niño se entretuvo saboreando pitangas y chalchales maduros en el monte, y al regresar lo sorprendió la noche en el camino. Una noche de tormenta, cuyas tinieblas sembraron la inquietud y el miedo en el rebaño. Y también en el corazón del pastorcito. Entonces, para colmo de males, se le extravió al niño una oveja. Y fue precisamente una ovejita negra como él, la única de ese color que había en toda la majada, y por ello mismo la preferida de su adusto patrón.

Cuando éste se enteró de lo ocurrido, mandó al pequeño y azorado pastor en busca del animal extraviado, con la orden terminante de no retornar sin él.

La noche se había vuelto aún más tenebrosa. En el cielo no se veía ni una sola estrella. Y los campos que integraban la estancia eran inmensos. Encontrar en tales circunstancias una oveja negra parecía cosa imposible. Sin embargo el negrito la encontró.

Nadie supo jamás de qué medios se valió el pequeñuelo para encontrar la oveja. Según algunas versiones, lo ayudaron las luciérnagas con sus farolitos de luz verdosa. Según otras, fueron las enigmáticas lechuzas -para cuyos ojos la noche no tiene ningún secreto- quienes guiaron sus pasos entre las tinieblas.

En el sur del Brasil, la leyenda se la conoce como "O negrinho do pastoreio", pero según la misma, el negrito no cuidaba ovejas, sino caballos.

Según una versión brasileña y alguna de las versiones uruguayas, por perder la oveja, el patrón lo hizo azotar con látigo para luego arrojarlo malherido en un hormiguero; muriendo en aquel lugar.

Según otra versión uruguaya, el patrón luego de castigarle lo mandó en la noche a buscar al animal perdido pero luego de encontrarlo, un rayo habría matado "al negrito".

Pero lo cierto es que desde entonces, según afirman con ingenua convicción nuestros paisanos, cuantos pierden algún objeto en el campo le encomiendan la búsqueda al servicial Negrito del Pastoreo, encendiéndole un cabito de vela para que así pueda ver mejor entre las sombras nocturnas, pues es siempre por la noche que realiza sus fabulosos hallazgos.

(Parte de este texto, fue extraído del sitio web www.enlacesuruguayos.com)


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